La homeostasis aquitectonica.
Desde la prehistoria hasta nuestro tiempo, el ser humano ha considerado necesario construir una nueva piel (como metáfora y realidad) en torno a él, con la finalidad de establecer las condiciones de vida que su propio organismo no es capaz de generar.
En la realidad, la piel de ser humano es un complejo sistema que regula los intercambios que se desarrollan entre el organismo interno y el medio externo, ya sean estos térmicos, acústicos, de presión, táctiles, entre otros. Sin embargo, la piel no es suficiente para lograr el equilibrio biológico del organismo.
A la capacidad del cuerpo de autorregularse para mantenerse en equilibrio frente a los cambios que se producen en el medio externo se conoce como homeostasis.
Cuando esta capacidad es sobrepasada, la vestimenta y la arquitectura deben suplir aquel diferencial que provoca desequilibrio biológico.























