martes, 2 de agosto de 2011

EL MEDIO AMBIENTE TERRESTRE: límites críticos de la sustentabilidad de la vida




La degradación de la capa de ozono está extendiéndose a todas las latitudes, así incrementan la amenaza de cáncer de la piel y ceguera, y poniendo en peligro la seguridad del abasto alimenticio por su impacto en el crecimiento  de las plantas, según datos de la UNEP (United Nations Environment Programme)

  El Dr. Noel J. Brown, Director del Programa del Medio Ambiente de la Organización de las Naciones Unidas, en el Primer Congreso y Exposición de la Industria y el Medio Ambiente México-Estados Unidos de Norteamérica, organizado por CONIECO y la IEA de U.S.A., se refirió  a la Agenda 21 de la cumbre de Río de Janeiro, Brasil, donde asistieron representantes de más de 170 países para dirigirse al reto central que confronta la humanidad hoy en día, el orden natural ecológico y la demanda para una sociedad global que se espera próspera, equitativa y sostenible.
Los países coincidieron sobre las medidas que se deben tomar para ordenar el mundo y las estrategias necesarias para asegurar un futuro sostenible. Esta última se denomina como la Agenda 21 y es una respuesta a unos datos asombrosos que indica:
          Que muchos de los "límites críticos" están siendo amenazados por la creciente población y la disminución acelerada de las reservas de recursos vitales.
          Que ninguno de los problemas ambientales identificados durante la conferencia en Estocolmo  ha sido resuelto en forma real y es más, algunos de estos temas claves que fueron tratados en 1972 han ido de mal en peor.
          Que la "pobreza invalidante", que posiblemente es la causa más grande de la destrucción ambiental, se ha incrementado en muchas partes del mundo, llevando a las Naciones Unidas a concluir en su reporte de 1992, de que la pobreza sigue siendo una de las amenazas más graves a la sostenibilidad del ambiente físico y la vida humana."La mayoría de la población pobre reside en las  áreas más vulnerables ecológicamente: el 80 por ciento de la población total en América Latina, el 60 en Asia y el 50 en África".
Explica que estas poblaciones tienden a sobreexplotar sus tierras marginales como combustible y para la subsistencia y la producción de cosechas para la venta, así poniendo en peligro su medio ambiente físico, su vida y la vida de sus hijos.

          Que las condiciones de salud "dentro de los países en desarrollo se han deteriorado a tal punto que más de 13 millones de niños mueren en forma innecesaria cada año por causa de la sanidad inadecuada, hambre, malnutrición y acceso limitado al cuidado de la salud.
          Que día tras día, casi mil millones de residentes urbanos respiran aire con tasa de contaminación inaceptables-lo equivalente de más de 100 millones de toneladas de bióxido de azufre, sin mencionar las más de 1325 millones de toneladas de bióxido de carbono, el ingrediente principal del calentamiento global.
La degradación de la capa de ozono está  acelerándose mucho más rápido de lo que se estimaba previamente y está  ya extendiéndose a todas las latitudes, así incrementando la amenaza de cáncer de la piel y ceguera causada por cataratas y poniendo en peligro la seguridad del abasto alimenticio por su impacto en el crecimiento  de las plantas, según datos de la UNEP.
La respuesta de la Agenda 21 a estas preocupaciones se refleja en un programa de 115 propuestas concretas que promover n un mejoramiento en la calidad del aire y la protección del ambiente acústico y los recursos basados en la tierra, al mismo tiempo que confronta los problemas de desechos, pobreza y estilos de vida, mientras tanto acelera la dispersión de tecnología ambientalmente sana.
Agenda 21
Es el Plan de Acción que los estados deberían llevar a cabo para transformar el modelo de desarrollo actual, basado en una explotación de los recursos naturales como si fuesen ilimitados y en un acceso desigual a sus beneficios, en un nuevo modelo de desarrollo que satisfaga las necesidades de las generaciones actuales sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras.
 Agenda 21 es una expresión acuñada en la Cumbre de la Tierra (Río, 1992) para referirse al Plan de Acción que los estados deberían llevar a cabo para transformar el modelo de desarrollo actual, basado en una explotación de los recursos naturales como si fuesen ilimitados y en un acceso desigual a sus beneficios, en un nuevo modelo de desarrollo que satisfaga las necesidades de las generaciones actuales sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras. Es lo que se ha denominado desarrollo sostenible, es decir, duradero en el tiempo, eficiente y racional en el uso de los recursos y equitativo en los beneficios.
En el documento final de las Naciones Unidas de hace 18 años, se dedicaba un capítulo -el 28- al papel de las ciudades en este ambicioso deseo de cambio. Se reconocía tanto la responsabilidad de las ciudades como su capacidad de transformación. Como se ha dicho en alguna ocasión, pocas veces unas breves líneas de una declaración formal han suscitado una reacción tan entusiasta. Hoy, más de 5.000 ciudades de todo el mundo están elaborando sus Agendas Locales 21, a través de mecanismos de participación de la comunidad local, a fin de establecer objetivos compartidos para contribuir localmente al desarrollo sostenible de la sociedad planetaria. Las Agendas 21 Locales son una buena concreción de la vieja máxima ecologista "pensar globalmente y actuar localmente".


CUMBRE DE JOHANNESBURGO
 Como seguimiento a las Conferencias celebradas en 1992 y 1997, en 2002 se llevó a cabo la "Cumbre de Johannesburgo", organizada por las Naciones Unidas, la cual fue la reunión internacional más grande de la historia en donde se trató el desarrollo sostenible. Su tema principal fue cómo transformar al mundo para asegurar la conservación de la vida a largo plazo, revisando para este fin, temas esenciales para asegurar la sostenibilidad de la tierra
Esta Cumbre incluyó las voces, experiencias y puntos de vista de un conjunto amplio de partes interesadas que se han comprometido en favor del desarrollo sostenible. En la Cumbre de Johannesburgo participaron representantes de distintos grupos de la sociedad, tales como:
          Funcionarios de Gobierno y Jefes de Estado
          Organizaciones no gubernamentales
          Empresas e industrias
          Poblaciones indígenas
          Trabajadores y sindicatos
          Comunidades científica y tecnológica
          Campesinos
          Autoridades locales
          Agencias y programas de la ONU
          Niños y jóvenes
La Cumbre abordó los siguientes temas, entre otros:
          Cómo erradicar la pobreza y elevar el nivel de vida
          Producción y consumo sostenibles
          Gestión sostenible de los recursos naturales (no sólo visto como cuestión de protección y conservación, sino como una actividad económica)
          Seguridad Alimentaria y Agricultura
          Energía
          Agua (reciclaje, justa distribución, acceso, conservación y gestión de cuencas)
          Asentamientos Humanos
          Salud
La Cumbre culminó con una declaración de los dirigentes del mundo: la "Declaración de Johannesburgo", la cual reafirmó su determinación para trabajar en favor del desarrollo sostenible.

OTRAS ESFERAS MEDIOAMBIENTALES
La ONU también ha trabajado en otras esferas medioambientales, tales como el uso sostenible de los recursos energéticos, la protección de las especies animales en peligro de extinción, la contaminación marina, los problemas ambientales y deterioro de los recursos naturales que enfrentan las grandes ciudades altamente contaminadas y los pequeños estados insulares o islas.
Desertificación
La desertificación es la degradación de las tierras causada principalmente por variaciones climáticas y actividades humanas tales como el cultivo y el pastoreo excesivo, la deforestación y la falta d e riego. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la desertificación amenaza a la cuarta parte de las tierras del planeta, así como a 250 millones de personas y el sustento de más de 1,000 millones de personas, la mayoría muy pobres.
Para combatir este problema, la ONU ha elaborado la "Convención Internacional de lucha contra la desertificación en los países afectados por sequía o grave o desertificación, en particular en Africa". La Convención tiene como objetivo principal el promover una acción efectiva a través programas locales y cooperación internacional, estableciendo las pautas para luchar contra la desertificación y disminuir los efectos de la sequía en los países afectados, a través de
          El mejoramiento de la productividad del suelo
          La rehabilitación del suelo
          La conservación y ordenación de los recursos de las tierras y los recursos hídricos
Bosques
En la Cumbre para  la Tierra la comunidad internacional aprobó una "Declaración de principios sobre los bosques" que analiza diversos temas afines al desarrollo sostenible de los bosques entre los que se encuentran:
          La búsqueda de una cooperación internacional para acelerar el desarrollo sostenible de los países en desarrollo y las políticas internas relacionadas
          La lucha contra la pobreza
          El fomento del desarrollo sostenible de los recursos humanos
          La integración de la perspectiva de medio ambiente y desarrollo en la adopción de decisiones
Se aprobaron para este fin más de 100 propuestas de acción hechas en 1997 por el "Grupo Intergubernamental sobre los Bosques", el cual fue establecido por la Comisión de Desarrollo Sostenible.
Asimismo, con el fin de contar con un foro central sobre los bosques, en la Cumbre para la Tierra+5 de 1997 se estableció el "Foro Intergubernamental sobre los Bosques", que promueve y vigila la aplicación de las propuestas hechas por el "Grupo Intergubernamental sobre los Bosques", relativas a la conservación, el ordenamiento y el desarrollo sostenible para los bosques. También en el 2000 se creó un "Foro de las Naciones Unidas sobre los Bosques" para promover la aplicación de las medidas propuestas durante cinco años de deliberaciones a nivel mundial.
Protección de la capa de ozono

El ozono es un gas que forma una capa en la parte superior de la atmósfera y que protege la superficie terrestre de la radiación ultravioleta dañina del sol. La ausencia de esta capa protectora puede causar cáncer de piel y daños imprevisibles al ecosistema mundial.
Para evitar el adelgazamiento de la capa de ozono, el PNUMA ayudó a negociar el "Convenio de Viena sobre la Protección de la Capa de Ozono" (1985), así como el "Protocolo de Montreal" (1987) y sus enmiendas. Asimismo el PNUMA se dedica actualmente a administrar estos acuerdos. Los países desarrollados han acordado a través de estos acuerdos prohibir la producción y venta de clorofluorocarbonos (CFCs) que agotan la capa de ozono, a más tardar en el año 2010.
Gracias a estas acciones la cantidad de compuestos combinados que agotan la capa de ozono alcanzó su punto máximo en 1994 y desde entonces ha disminuido paulatinamente. Si se lleva a cabo al pie de la letra el "Protocolo de Montreal", la capa de ozono estará totalmente restaurada a mediados del Siglo XXI.
Cambio climático
El uso excesivo de combust ibles fósiles en las actividades humanas y la tala inmoderada han contribuido al aumento de la temperatura atmosférica, debido a la acumulación de gases de efecto invernadero, especialmente bióxido de carbono (CO2).
En la Cumbre de Río de 1992 se elaboró y firmó la "Convención Marco de la Naciones Unidas sobre el Cambio Climático", en la que los países desarrollados - responsables de aproximadamente 60 % de las emisiones anuales del bióxido de carbono en el mundo - se comprometieron a reducir antes de 2010 sus emisiones de gases de efecto invernadero a los niveles que tenían antes de 1990.
A pesar del adelanto logrado con esta Convención, se hizo evidente que era necesario lograr un acuerdo más estricto. Por ello en 1997 en Kyoto, Japón se llegó a un protocolo jurídicamente vinculante en el que los países desarrollados se comprometen a reducir sus emisiones colectivas de seis gases de efecto invernadero en un 5.2 % entre 2008 y 2012, tomando los niveles de 1990 como base de referencia. Este documento es conocido como "Protocolo de Kyoto".
Agua
Todos dependemos del agua para gozar de salud, para producir alimentos, para bañarnos y para transportarnos, para la irrigación y la industria. También la necesitamos para los animales y las pla ntas.
Sin embargo, a pesar de la importancia que el agua tiene sobre nuestras vidas y nuestro bienestar, la desperdiciamos y la contaminamos.

Actualmente, el 20 % de la población carece de agua suficiente y para el 2025 esa cifra aumentará al 30 %, afectando a 50 países. En un futuro es probable que existan guerras por el agua.
Durante el "Decenio Internacional de Agua Potable y el Saneamiento Ambiental", de 1981 a 1990 se ayudó a alrededor de 1,300 millones de personas de países en desarrollo a obtener acceso al agua potable y diversas agencias de la ONU siguen trabajando para promover el desarrollo sostenible de recursos hídricos frágiles y no renovables en sus ámbitos de acción.
La ONU también concientiza a la gente acerca de la importancia del agua con celebraciones tales como el "Año Internacional del Agua: 2003" y el "Decenio Internacional de Agua Potable y Saneamiento Ambiental 1981-1990".
Energía
Un problema de gran importancia es el de la desigualdad en el consumo de energéticos. En el 2050, el consumo de combustibles fósiles se habrá duplicado en los países desarrollados, mientras que más de 1,800 millones de personas, principalmente de zonas rurales de países en desarrollo, aún no tendrán acceso a servicios comerciales de energía. El uso excesivo de energéticos en otras zo nas del mundo afectan en el cambio del clima mundial y local, así como en la contaminación del aire por:
          El uso de combustibles fósiles
          La acidifación de las tierras
          La contaminación marina y acuática por derrames de petróleo
          La destrucción del hábitat por operaciones de obtención de combustibles fósiles
          La deforestación para aprovechar los combustibles provenientes de la madera
          El ruido de máquinas y plantas productoras de electricidad
El programa de energía del PNUMA busca que se tomen en cuenta las cuestiones ambientales en la toma de decisiones relacionadas con la energía, a través de las siguientes acciones:
          Enfocándose en las necesidades de las economías en desarrollo y en transición
          Buscando el uso de energía renovable
          Aumentando la eficiencia en el uso de la energía
          Apoyando en el desarrollo de políticas de medio ambiente y de transporte sostenibles, así como para inversiones en en el sector de la energía renovable

Biodiversidad
La biodiversidad es la amplia variedad de seres vivos (plantas, animales y microorganismos ) sobre la Tierra y los ecosistemas donde habitan. El ser humano al igual que el resto de los seres vivientes, es parte integrante de este sistema y también depende de él.
La biodiversidad provee al ser humano de recursos biológicos que han servido de base a las civilizaciones y han sido base de la agricultura, la farmacéutica, la industria , la horticultura y la construcción, por mencionar algunos.
Muchos de los seres que componen esta diversidad biológica llevan a acabo procesos tan importantes como:
          La purificación del aire y el agua
          La destoxificación y descomposición de los desechos
          La estabilización y moderación del clima de la Tierra
          La polinización de las plantas, incluidos muchos cultivos
          El control de las plagas y enfermedades
El daño a la diversidad biológica también nos afecta culturalmente ya que nuestra identidad cultural está profundamente arraigada en nuestro entorno biológico. Las plantas y los animales son los símbolos de nuestro mundo y están preservados en banderas, esculturas y otras imágenes que nos definen a nosotros y a nuestras sociedades.
La ONU acordó en la Cumbre para la Tierra de 1992 el "Convenio sobre la Diversidad Biológica", que establece:
          La conservación de la diversidad biológica
          La utilización sostenible de de la diversidad biológica
          La distribución justa y equitativa de los beneficios derivados de la utilización de los recursos genéticos
El Convenio obliga a los Estados a que conserven la diversidad biológica y que se utilicen de forma sostenible los recursos que la componen. Asimismo obliga a que se compartan de forma más justa y equitativa los beneficios derivados del aprovechamiento de los recursos genéticos.
La protección de las especies en peligro de extinción se garantiza a través de la "Convención de 1973 sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora".
 



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